domingo, 17 de mayo de 2015

La cuestión de las computadoras electrónicas I

La cuestión de las computadoras electrónicas I


En realidad, la cuestión de las computadoras digitales electrónicas es bastante simple. Las señales son dos: 0 y 1, o apagado y prendido, como una llave eléctrica. Los que trasmiten las señales son electrones.que circulan a la velocidad de la corriente eléctrica, que es constante, aproximadamente igual a la velocidad de la luz dividida por un número mayor que 1. Toda duplicación, por ejemplo, de la velocidad de los procesadores se debe entonces a que los circuitos están más cerca, a la mitad de la distancia. Ahora ésto tiene un límite al que ya estamos llegando. Por fenómenos cuánticos, cuando las membranas son demasiado delgadas, o sea que los circuitos están demasiado cerca, se produce una fuga de electrones a través de ellas. Entonces puede haber soluciones. Una de ellas es aumentar la velocidad del medio trasmisor: los procesadores ópticos que trasmiten directamente a la velocidad de la luz y es ésta la que lleva las señales. Otra de las soluciones son los nano procesadores cuánticos. Ya se ha probado con moléculas que cambian de estado ante un estímulo, por ejemplo eléctrico, El número de estados es dos o limitado a un dígito,.


Ricardo Ferré, Mayo de 2015

Foto de Riqui Ferré.
En la figura se representa un transistor molecular.

viernes, 15 de mayo de 2015

Nanomemoria como cerebro humano

DESAROLLAN UNA NANOMEMORIA CAPAZ DE ALMACENAR DATOS COMO UN CEREBRO HUMANO

Nano nano


Científicos australianos desarrollaron una nanomemoria que es capaz de almacenar información de la misma manera que un cerebro humano, lo que supone un paso más hacia la creación de un cerebro biónico, informaron medios locales.


 El aparato, que es diez mil veces más delgado que un cabello humano, imita la compleja ingeniería del cerebro con su retorcida masa de las vías nerviosas, según el equipo de la Universidad RMIT de Melbourne que lo ha creado.
"El desarrollo de estas celdas de nanomemoria era un requisito previo para la construcción de redes de neuronas artificiales que sean capaces de equiparar la actuación y las características de sus pares biológicos", dijo el líder de la investigación, Hussein Nili, a la cadena ABC.
A diferencia de los aparatos de almacenamiento digital, como los USB que registran los datos en secuencias binarias, la celda de nanomemoria puede almacenar la información en múltiples estados porque es análoga, explicó el científico.
Nili comparó sus diferencias a un interruptor de electricidad que puede encender y apagar la luz, con otro que puede graduar la intensidad de la misma.
La nanomemoria puede "dar mayor flexibilidad en términos de la información que se desea almacenar y las características que se pueden obtener", añadió.
La eventual creación de un cerebro biónico contribuirá a entender mejor las características de los seres humanos respecto a las enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer e incluso para reemplazar en un futuro lejano las partes dañadas en este delicado órgano.
Por su lado Sumeet Walia, coautor de este trabajo publicado en la revista Advanced Functional Materials, dijo que el aparato puede servir para desarrollar formas de inteligencia artificial capaces de almacenar, recordar y rememorar eventos pasados.
Con información de EFE
Tomado de Montevideo Portal

jueves, 2 de abril de 2015

Nueva luz artificial consume 100 veces menos energia que las luces LED

Nueva luz artificial consume 100 veces menos energia que las luces LED


led-2


Las luces LED están considerados como la mejor fuente de luz artificial, pero lo cierto es que podrían tener los días contados.
Con un consumo 100 veces menor que el de las luces LEDS, un nuevo tipo de fuente de luz plana fabricada con nanotubos de carbono, muy eficiente, de bajo costo y con un mínimo consumo de energía promete revolucionar el mercado de iluminación ecológica.
Los diodos emisores de luz (LED) han tenido un particular éxito, gracias a que los creadores de su diodo obtuvieron el Premio Nobel de Física en octubre pasado.
Hasta la fecha son considerados como la mejor fuente de luz artificial, pero lo cierto es que un grupo de científicos ha desarrollado su competencia.
Un equipo de la Universidad de Tohoku, en Japón, ha creado un nuevo tipo de fuente de luz plana fabricada con nanotubos de carbono, muy eficiente, de bajo costo y con un mínimo consumo de energía.





Los nanotubos de carbono son unas estructuras muy resistentes y delgadas que conducen la electricidad. Están llamados a ser, junto con el grafeno, el material del futuro, según los expertos.
“Nuestro sencillo panel podría obtener una alta eficiencia de luminosidad, de 60 lúmenes por watt, lo que supone un excelente potencial para un dispositivo de iluminación con bajo consumo de energía”, afirma uno de los autores de la investigación, Norihiro Shimoi, publicada en ‘Review of Scientific Instruments’.
En comparación con las luces LED, la nueva fuente de luz basada en nanotubos de carbono tiene un consumo de energía mínimo. Se calcula que utiliza alrededor de 0.1 watts por hora de funcionamiento, unas 100 veces menos que las luces LED.
Fuente: Gizmag

martes, 10 de febrero de 2015

Enjambres de DNA nanorobots ejecutan tareas complejas en animales vivos


Enjambres de DNA nanorobots ejecutan tareas complejas en animales vivos


Imagen de DNA nanorobot diseñado usando cadnano.  Nature Nanotechnology.

Argumentalmente el área más emocionante de aplicación de la nanotecnología es la medicina, en particular los métodos sofisticados de suministro de medicinas para aumentar su potencia y disminuir los efectos secundarios adversos. Éstos cubrenn el rango desde estudios clínicos y de laboratorio de nanotecnología incremental a estudios visionarios de robots nanomédicos complejos que van a ser factibles luego del desarrollo de nanosistemas productivos y de fabricación molecular/fabricación molecular atómicamente precisa de alto rendimiento.

http://www.foresight.org/nanodot/?p=6410

domingo, 31 de agosto de 2014

Nanorobots podrían destruir células cancerosas


Nanorobots podrían destruir células cancerosas


Un tumor en el cerebro del ratón fotografiado usando nanopartículas (izquierda) en comparación con las técnicas convencionales (derecha)
Un tumor en el cerebro de un ratón fotografiado usando nanopartículas (izquierda) en comparación con las técnicas convencionales (derecha).
Un grupo de científicos estadounidenses ha desarrollado nanorobots que según argumentan podrán cazar las células cancerosas en el cuerpo humano y destruirlas con sus nanoarmas.
En un estudio publicado en la revista ‘Nature Communications’, investigadores del Centro de Cáncer de la Universidad de California en Davis (EE.UU.) han presentado una idea, según la cual, unas nanopartículas detectarán y destituirán las células cancerosas sin crear daños en el tejido que las rodea.
De acuerdo a Yuanpei Li, coautor de la investigación, las mencionadas nanopartículas son “increíblemente útiles”, ya que “como un agente de contraste, hacen que los tumores sean más fáciles de ver en un escáner”.
En este sentido, aseguró que los nanorobots podrían usarse como vehículos para entregar quimioterapia directamente al tumor, aplicar luz para liberar oxígeno singlete y usar láser.
El cáncer es una de las enfermedades más mortíferas del mundo, que según estimaciones de varias organizaciones de salud anualmente acaba con la vida de unos 8 millones de personas.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Crean un micromúsculo robótico mucho más poderoso que el músculo humano


  Una de las integrantes del grupo Pussy Riot, María Aliójina, fue puesta en libertad en el marco de la amnistía aprobada por la Duma Estatal. Aliójina fue condenada a dos años de prisión junto a otras dos integrantes de Pussy Riot por realizar en febrero de 2012 una plegaria 'punk' en el principal templo ortodoxo ruso, la catedral de Cristo Salvador de Moscú.
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Video: Crean un micromúsculo robótico mucho más poderoso que el músculo humano

Publicado: 23 dic 2013 | 2:12 GMT Última actualización: 23 dic 2013 | 2:12 GMT
Los físicos han logrado crear a partir de materiales inorgánicos un micromúsculo que funciona de manera parecida a los músculos humanos, pero es mucho más potente. Planean usarlo en sistemas robóticos para proporcionarles movimiento.
Científicos estadounidenses lograron crear un motor de torsión que funciona como un músculo humano, pero mucho más rápido y poderoso. El músculo puede arrojar objetos 50 veces más pesados que el propio motor a una distancia cinco veces más larga en tan solo 60 milisegundos.



Crearon un micromúsculo a partir de un material llamado óxido de vanadio. Este material cuenta con propiedades extraordianarias que le permiten alterar su tamaño, forma e identidad física por un impacto térmico o térmico-eléctrico.

Ahora los científicos también agregaron a sus características la fuerza muscular, según anunciaron en la página web de su laboratorio Lawrence Berkeley National Laboratory en la Universidad de California.

"Usando un diseño simple y materiales inorgánicos, logramos un rendimiento superior de densidad de la energía y la velocidad que los motores y actuadores que están en uso ahora en microsistemas integrados", afirma el líder de los investigadores, el físico Junqiao Wu.

A pesar de que el prototipo por ahora es de tamaño mínimo, los creadores afirman que podrán usar los micromúsculos creados en los sistemas robóticos que simulan los sistemas neuromusculares activos, para proporcionar el movimiento de manera similar a los humanos.
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Texto completo en:http://actualidad.rt.com/ciencias/view/115015-crean-micro-musculo-robotico-poderoso-humano

domingo, 27 de octubre de 2013

Los grandes riesgos de lo extraordinariamente pequeño

Nanotecnolgía: Los grandes riesgos de lo extraordinariamente pequeño




En los últimos años nos hemos “calzado un sombrero mágico” que nos permite manipular, nada menos, que átomos y moléculas. Su nombre es nanotecnología y constituye una nueva ola cuyos impactos en nuestra sociedad se cree serán más profundos que los de la informática y las telecomunicaciones. ¿Qué nos permite esta nueva varita mágica? La nanotecnología logra fabricar materiales y sistemas a través del ensamblado de átomos y moléculas, es decir de la manipulación de la materia a la escala del nanómetro que es la millonésima parte de un milímetro.

 En una de las escenas más conocidas de la película Fantasía de Walt Disney (basada en un poema de Goethe), el ratón Mickey se apropia del gorro mágico de su amo brujo Yensid y pone acarrear cubos de agua y a limpiar a una escoba. Al comienzo el experimento funciona muy bien y alivia el duro trabajo que él hubiera tenido que realizar sólo. Funciona tan bien, que se pone a dormitar y sueña con controlar las fuerzas naturales (el mar, las tormentas, el universo). Pero ha puesto en práctica las artes mágicas sin aún haberlas dominado y, al final, no puede controlar su experimento. La escoba acaba inundándolo todo con agua y no responde a sus órdenes para que cese su tarea. Al fin, en un intento desesperado, la rompe en varios pedazos y lo único que logra es que se replique en varias escobas más que continúan trayendo más agua. Felizmente, cuando el experimento está completamente fuera de control, regresa el brujo y detiene el desmadre que inició el aprendiz de hechicero.
En los últimos años nos hemos “calzado un sombrero mágico” que nos permite manipular, nada menos, que átomos y moléculas. Su nombre es nanotecnología y constituye una nueva ola cuyos impactos en nuestra sociedad se cree serán más profundos que los de la informática y las telecomunicaciones. Y, como veremos, por ahora tan inciertos como los del aprendiz de la película de Disney.

Corral de átomos de oro
¿Qué nos permite esta nueva varita mágica? La nanotecnología logra fabricar materiales y sistemas a través del ensamblado de átomos y moléculas, es decir de la manipulación de la materia a la escala del nanómetro que es la millonésima parte de un milímetro (10-9 nm). Para tener una idea de las dimensiones de las que estamos hablando, basta decir que un sólo cabello humano tiene unos 80 mil nanómetros de espesor. Algunos actores del nanomundo (objetos con tamaños comprendidos entre 0.1 nm y 100 nm.) pueden observarse en la figura
Esto diferencia radicalmente la nanotecnología, que manipula y actúa sobre unos pocos átomos o moléculas, de la química tradicional que lleva a cabo reacciones donde intervienen millones de átomos y/o moléculas.
Los actores del nanomundo: Diferentes objetos con su tamaño característico. Los objetos cuyo tamaño está comprendido entre 0.1 y 100 nm son con los que trabaja habitualmente la nanotecnología.
¿Por qué son tan atractivos y revolucionarios los materiales y estructuras nanotecnológicos? Porque poseen propiedades realmente extraordinarias y, como virtualmente se pueden emplear en todas las actividades humanas, sus posibilidades serán ilimitadas y harán realidad mucho de lo que hoy parece ciencia ficción.
Ya se han sintetizado materiales completamente nuevos como ocurre con los fullerenos (unas “pelotitas” compuestas de varios átomos de carbono) o los nanotubos de carbono (ver fig.). Estos últimos son verdaderos “hilitos mágicos” 10 mil veces más pequeños que un cabello humano, pero con una resistencia 100 veces superior a la del acero aunque sean 10 veces más livianos. Gracias a esas propiedades ya se venden desde bicicletas de menos de un kilogramo hasta palos de hockey superresistentes. Pero su aplicación más promisoria es en el área de la electrónica pues permite fabricar diodos o transistores ultrapequeños abriendo el camino a todo tipo de aparatos electrónicos minúsculos. Ya se ha fabricado una radio del tamaño de un grano de arena (¿necesitaremos “nano-dedos” para operarla?)

Átomos en un nanotubo de carbón
Los nanotubos como muchas otras partículas nanométricas también se pueden incorporar en materiales comunes para conferirles sus propiedades. Por ejemplo, existen vidrios con nanopartículas hidrófobas utilizados en espejos, automóviles y anteojos para evitar que se empañen; ya hay ropa elaborada con textiles que incluyen también partículas hidrófobas o bactericidas, de forma que repelen la humedad y tardan más tiempo en ensuciarse; filtros depuradores de aire con nanopartículas antibacterianas. La industria de la alimentación ya está empleando nanopartículas para modificar la textura y sabor de los alimentos, estabilizar sus nutrientes, etc. También se están desarrollando envases para alimentos con nanopartículas hidrófobas y antibacterianas capaces de preservar por más tiempo los alimentos. Algunos productos cosméticos (protectores solares, sombras de ojos, maquillajes, etc.) tampoco escapan de esta nueva ola pues contienen nanopartículas de dióxido de titanio, capaces de absorber la radiación ultravioleta.
En el campo de la agricultura ya se comercializan plaguicidas con nanopartículas que permiten una adherencia mejor del mismo a las plantas a tratar y se están desarrollando nanosensores para seguir el crecimiento de los cultivos. En el campo de la medicina, entre otras cosas, se están haciendo muchas investigaciones en relación a la liberación controlada de fármacos que, viajando en nanocápsulas por nuestro interior, llegan al foco infeccioso o a la región enferma para ser liberados.
Como podemos observar no hay ámbito de nuestra vida que no pueda ser impactado por la nanotecnología y , en apariencia, en forma favorable. Sin embargo el brillante futuro que se le augura tiene un lado profundamente oscuro. En el pequeño mundo en que ella se mueve ya no rigen las familiares leyes de la física “clásica” a la que estamos habituados en nuestro mundo macroscópico (todos sabemos que si está cayendo una maceta de un balcón, debemos corremos, pues está actuando la ley de la gravedad y ¡será inexorable con nuestra cabeza!). Por el contrario, las leyes de la física cuántica que rigen el mundo nanométrico son verdaderamente sorprendentes y suelen contradicen nuestra lógica cartesiana. Por ejemplo, si en vez de una maceta tuviésemos un electrón, ya no podríamos definir el lugar exacto donde se encuentra y no sabríamos si rebotaría o atravesaría el suelo, dependiendo de que actúe como una partícula o como una onda.
Por ello, cuando un material se sintetizan con tamaño nanométrico suele mostrar cambios apreciables en sus propiedades mecánicas, ópticas o eléctricas en relación a los de sus “hermanos mayores”. Esta característica clave de la nanotecnología es también su mayor inconveniente pues tenemos un limitado conocimiento de sus reglas de funcionamiento, lo que debería inducirnos a actuar con suma cautela. Ya se dispone de algunos datos que indican riegos muy serios.

Engranaje de átomos
Diversos estudios científicos concluyen que como resultado de su tamaño menor, las nanopartículas pueden ingresar más fácilmente que las partículas macroscópicas en el cuerpo, cruzando las membranas protectoras tales como la piel, la barrera hematoencefálica del cerebro e incluso la placenta. Muchas de ellas incluso eluden nuestro sistema inmunológico pues su tamaño las hace invisibles a los macrófagos, que patrullan y defienden nuestro organismo de elementos extraños. Estas circunstancias y la mayor reactividad química que poseen (por su elevada superficie) aumentan notablemente su toxicidad en relación a partículas de mayor tamaño. Por ejemplo, el dióxido de titanio convencional es muy poco tóxico sin embargo su versión nanométrica produce seria inflamación de los pulmones cuando es absorbido. Arribadas al ambiente, ya existen evidencias que muestran que las nanopartículas pueden moverse de manera inesperada en el suelo y también pueden acarrear otras sustancias adheridas a su superficie. Así vehiculizado, un contaminante podría llegar más rápidamente a las napas de agua subterráneas y viajar distancias mucho mayores.
Si estos indicios ya son preocupantes, existe otro problema: la mayoría de las técnicas analíticas que nos permiten detectar contaminantes convencionales no sirven para este tipo de partículas (resultan invisibles), de manera que casi no disponemos de métodos analíticos para rastrearlos. Lo mismo sucede con muchos de los métodos toxicológicos empleados para conocer el impacto en la salud. Esta incapacidad para controlar y detectar estas partículas ha incidido para que no se haya establecido un marco regulatorio que establezca máximos permitidos (en el ambiente, los alimentos, etc.) y técnicas analíticas aprobadas. Debido a estas enormes lagunas en nuestro conocimiento, muchas organizaciones de la sociedad civil y expertos están recomendando una minimización o una prohibición total de la liberación de nanopartículas al ambiente, en consonancia con el Principio precautorio, reconocido por la jurisprudencia internacional y que establece la obligación de suspender o cancelar actividades que amenacen el medio ambiente pese a que no existan pruebas científicas suficientes.
En ese sentido se pronunciaron en 2004, los expertos que elaboraron el informe final del Comité ITRE (Committee on Industry, Research and Energy) del Parlamento Europeo. La Sociedad Real ly la Academia Real de Ingeniería del Reino Unido en su documento “Nanoscience and Nanotechnologies: Opportunities and Uncertainties”, recomiendan que las fábricas y laboratorios de investigación le den tratamiento de residuos de alto riesgo a las nano partículas y que se prohíba su uso en aplicaciones ambientales hasta tanto no haya un mayor grado de conocimiento .
La Comunidad Europea , recientemente, estableció la obligatoriedad de que se indique en alimentos y cosméticos si contienen nanopartículas. Una medida muy tímida frente a los potenciales riesgos que implican las mismas.
Pero la realidad es que, frente al enorme vacío legal, el paso de los laboratorios al mercado de consumo está siendo tan rápido como el dinero que las empresas están ganando con esta tecnología. El mercado de lo “nano” ya alcanzó los 50.000 millones de dólares en 2006 y se cree que llegará al billón de dólares en el año 2015. De manera que es probable que estemos comiendo o poniendo sobre nuestra piel algunos de sus productos, sin caer en la cuenta de su origen nanotecnológico y sin posibilidad de elegir si queremos hacerlo o no. Todo ello en ausencia de regulaciones o debate social alguno que analice las profundas implicancias sociales, económicas, políticas y ambientales de una tecnología que algunos consideran provocará cambios más profundo que la propia Revolución Industrial.
Si los enormes conglomerados científico-tecnológicos y sus artilugios han extendido su visión hasta avizorar lo más íntimo de la materia, su ceguera ( o sus pocas ganas de ver) en relación a los impactos negativos que sus creaciones pudieran tener, no ha cambiado demasiado. Han puesto a danzar escobas, perdón, moléculas sin un brujo a la vista que nos pueda ayudar.